Revista Èvoque

En nuestro nuevo post os describimos como funciona el proceso de perforaciones para la obtención de un pozo a circulación inversa y en que tipos de suelos se utilizan estas técnicas avanzadas y depuradas.

perforaciones

Un pozo a circulación inversa se utiliza cuando pretendemos realizar pozos de grandes características y diámetros que se van a realizar sobre suelos fluviales flojos o con poca densidad.

Consiste en ir recuperando el material que se perfora mediante los tubos de perforación del pozo. Un chorro de presión va limpiando y depurando el material perforado, de esta forma se va extrayendo el material y se evita que se colapse el pozo, a su vez la presión hidrostática del pozo asegura que por el varillaje transcurra el flujo viscoso y también asegure la estabilidad del interior del pozo. Este fluido suele ser normalmente de agua y lodo, pero en ocasiones el fluido utilizado es a base de polímeros o también se puede utilizar alguna arcilla como es la bentonita.

La velocidad a la que el fluido debe ascender hacia la superficie para asegurar que el pozo es estable no debe ser inferior a 2,5 o 3 m/seg. Se puede utilizar herramientas de percusión o rotativas, siendo la más adecuada una herramienta rotopercutora que implante en si los dos sistemas anteriormente mencionados. La profundidad más adecuada para este tipo de perforaciones esta no superando los 500 metros de profundidad y un diámetro de no más de un metro de ancho.

En cuanto a los terrenos más óptimos para este tipo de perforaciones cabe destacar que la mejor manera es utilizarlo en suelos fluviales de poca densidad o flojos, incluso incluyendo piedras grandes o cantos rodados, también se pueden utilizar en algunos suelos de areniscas o conglomerados, en estos dos últimos casos el resultado de la perforación puede verse afectado y no obtener el resultado perfecto de los tipos de suelos fluviales.

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