Revista Èvoque

La naturaleza desde el nacimiento nos ha dado todos los recursos necesarios para sobrevivir, evolucionar, mejorar y explorar, inventar y disfrutar, solamente hemos tenido que ir descubriendo los mismos poco a poco, fusionándolos y dándoles forma, adaptándolos y encontrándoles la utilidad específica y que mejor se adaptase a sus características. En este sentido podríamos analizar muchos materiales, desde los básicos piedra y madera hasta el preciado oro y otros metales, sin embargo en esta ocasión vamos a ver la historia de los suelos de mármol, para entender la utilidad y decoración de dicho material.

la historia de los suelos de mármol

Al ser una roca que se construye con la formación de otras piedras, existen diferentes colores para su acabado, lo que en decoración le da una versatilidad enorme, dentro de un gran conjunto de posibilidades, siendo los suelos de mármol creados con diferentes tipos de mármol, más allá de posibles combinaciones con otros materiales. Esta formación de diferentes rocas además garantiza que ninguna pieza sea idéntica de la anterior, y que su estructura dependa de la mezcla en cada pieza, siendo las rocas calizas las más representadas en cada muestra.

La historia del mármol, ligado a la propia historia del hombre y su cultura, comienza en el Neolítico como material duro con el que fabricar diferentes herramientas y elementos ornamentales.

La Antigua Grecia y el Imperio Romano comienzan a utilizarlo en sus esculturas e inscripciones, comenzando ahí su recorrido como elemento decorativo, con gran difusión entre los artistas renacentistas y barrocos.

Llegada la Edad Media, comienzan a verse suelos de mármol, su paso al pavimento no solo se debe a sus aportes decorativos, sino que además se ha evolucionado en las técnicas de extracción y transformación, pasando de esta forma a conjugar escultura y suelos constantemente.

Como elemento de cultura y del avance del hombre, pero a su vez con un arraigo histórico, es muy habitual encontrarnos con suelos de mármol tanto en bibliotecas, como en templos o palacios, en el que se reflejan el paso de los tiempos y del propio hombre en sí.

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